EL ALTOZANO

Este amplio espacio urbano, y que hoy es el centro de la ciudad, antaño solo era una pequeña vaguada entre la cuesta de Carretas y el cerrillo de San Juan. Gran parte del mismo estuvo ocupado desde el siglo XV por conventos (Justinianas y San Agustín) hasta que en el siglo XIX, con la llegada del ferrocarril, la plaza se fue transformando en el lugar económico, social y político que hemos conocido.

Palacios (Condes de Pinohermoso, hoy Banco Santander) casonas ( la de Cortés, sede municipal desde 1902 y hoy Museo Municipal), casinos (el desaparecido Círculo Mercantil e Industrial), bancos (de España, entre otros) cines (antiguo Capitol, Gran Hotel que tenía su entrada por el Rincón del Toril hasta 1993, y las terraza de verano en los solares de las Justinianas y corralón de San Agustín), bazares y bares (El Avión), hoteles (Gran Hotel, obra de Daniel Rubio de 1915 o Altozano), correos (en parte hoy Delegación de Hacienda) y, por supuesto, la sede/palacio judicial (antiguo convento de San Agustín reconvertido por Francisco Jareño en la Audiencia Territorial desde 1834 hasta su demolición en 1975) que fueron completando un entorno burgués, en gran parte hoy desaparecido. Mostramos en las siguientes fotografías la evolución de este entorno urbano y construido

Vistas del Altozano antiguo con la casa Cortés

A finales del siglo XIX el Ayuntamiento compra la casa de los Cortés para instalar la sede municipal. Se llamaba entonces plaza del Progreso y posteriormente, hasta el fin de la Guerra Civil, Plaza del General Espartero. Foto de Julián Collado

Convento de las Justinianas

La orden religiosa de las Justinianas, creada por San Lorenzo Justiniano, fundó en 1583 este convento que, tras la desamortización en 1838, se convertiría en la Delegación de Hacienda. Hasta 1935, año en el que fue demolido totalmente, la iglesia se mantuvo abierta al culto, siendo la misa de diez muy concurrida. En su solar acabaría construyéndose el edificio de la Unión y el Fénix y el cine Capitol. Foto de Alberto Mateos

Altozano antiguo

En esta vista desde lo que era el rincón del Toril, observamos cómo era la plaza antes de la remodelación de los años veinte. Foto de Alberto Mateos.

Altozano antiguo

En esta fotografía de Fabián Fernández también se percibe el espacio tan reducido de la plaza antes de la demolición de los conventos y su estructura cerrada. Foto de Fabián Fernández (IEA)

A partir del año 1925, siendo alcalde P. Cuervas-Mons, el Altozano empieza a adquirir un aspecto diferente y más amplio tras las demoliciones conventuales y las nuevas edificaciones de Julio Carrilero, como es el caso del cine Capitol. Foto de L. Roisín. IEA

 

El Altozano a principios de los sesenta cuando se está construyendo el edificio de la Unión y el Fénix. El ambiente, la publicidad, el mobiliario urbano y la circulación responden a los inicios del desarrollismo. Fuente AMA

A finales de los sesenta convive la tradición y la modernidad. En el entonces Paseo de José Antonio, hoy de la Libertad, aún tenían su parada los coches de caballos pero ya los seiscientos y otras marcas de utilitarios inundaban los escasos estacionamientos del Altozano. El clasicismo del antiguo edificio de la Audiencia y el Ayuntamiento inician un paseo hacia la estación aún sita en su primer emplazamiento. Postal depositada en AMA

Dos de las edificaciones más emblemáticas del Altozano que albergaron un banco y un hotel, éste se conserva pero lo que fue el Palacio de Pinohermoso, sede del Banco Central, se demolió en 1973. Foto Alberto Mateos

A partir de 1957 se ajardinarían los espacios centrales del Altozano y se construye el actual estanque. No obstante lo que más llama la atención de esta fotografía es el nuevo edificio del Banco Central (año 1977) que rompería con toda la estética del entorno construido en la plaza y que, a pesar de su remodelación posterior, sigue siendo un claro ejemplo de lo que no se debe hacer. Postal depositada en AMA

 

En 1974 los entonces Príncipes de España visitaron Albacete y, como observamos al fondo de la fotografía, ya se había consumado la demolición de la sede del Banco Central. A partir de estas fechas la plaza del Altozano pierde parte de su identidad tras los sucesivos derrumbes de algunas de las construcciones más señeras, incluido el cine Capitol. AMA

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